La revisión se añade junto al pronóstico, nunca encima
Cuando se juega un partido, su página suma una revisión. La probabilidad publicada, el bando elegido y el razonamiento quedan exactamente como estaban. Así la página reúne las dos mitades —lo que se esperaba y lo que pasó— y solo así merece la pena leer cualquiera de ellas.
Lo primero que dice es si el pronóstico acertó
Acertado o fallado, marcado con claridad, arriba del todo. No hay aciertos a medias, y un fallo nunca se reformula como un casi acierto. De esas mismas marcas sale el historial publicado.
Luego, qué decidió el partido de verdad
Un relato breve de cómo fue el partido y de qué pesó en él. El sentido de esta parte es que puedes contrastarla con los riesgos que se listaron antes del partido. Si lo que decidió el partido ya estaba en esa lista, el pronóstico falló por un motivo que veíamos venir, y eso es muy distinto de que te pillen desprevenido.
Un pronóstico acertado con mal razonamiento también merece leerse
Elegir el bando correcto por el motivo equivocado pasa, y la revisión lo dice cuando pasa. Contarlo como acierto es honesto, porque el historial cuenta resultados. Darlo por prueba de que el razonamiento funcionó, no; por eso el relato importa tanto como la marca.
La revisión llega después del partido, no en cuanto termina
Un partido terminado pasa un tiempo sin revisión, hasta que alguien la escribe. Mientras tanto la página muestra el pronóstico original y ningún desenlace. Si falta la revisión es que está pendiente, no escondida.
Lee las revisiones seguidas, no de una en una
Una revisión explica un partido. Varias seguidas muestran si se repite el mismo error: un pool de mapas que se lee mal una y otra vez, o un ajuste demasiado pequeño para la diferencia entre online y LAN. El archivo es donde se pueden leer juntas.
Por las revisiones puedes fiarte de la cifra o descartarla
Sin revisiones, una cifra de precisión es solo un número que un sitio decidió mostrar. Con ellas, detrás de cada entrada del total hay una página que dice qué partido fue y cómo salió, y con la cifra ya se puede discutir. Cómo se mide la precisión explica qué entra en ella.
Qué no hace una revisión
No retoca la probabilidad, no vuelve a elegir el partido ni justifica el resultado a posteriori. Deja constancia del desenlace y de qué lo provocó. Una revisión que defendiera que el pronóstico original en el fondo acertaba dejaría todo el ejercicio sin sentido.